La poesía es terapia. La poesía, en un contexto como el nuestro es necesaria e imperativa para sanar heridas y dolores del alma. En un recital que empezó con las lecturas de Leoncio Marquez y Juliana Mbengono, la noche del recital de la Suma Sacerdotisa de las Misas de E’Waiso, madrina de los perros de Malabo y bruja del verso, consigió atraer a neófitos al mundo de la poesía; porque como dijo Boturu, «a Adelaida se le puede considerar una arquitecta de la métrica, de los ritmos, del tempo, porque sin caer en la fiebre de las rimas, sus escritos riman y tienen musicalidad y sonoridad bailable…»

Con una selección de poemas inspirados en y de Guinea Ecuatorial, Adelaida quiso devolver; y devolvió con creces a esa Guinea de abajo de la que se nutren sus versos. Con los piés en el barro de donde venimos todos, y hacia donde inexorablemente nos dirigimos, la poesía es también mecánica, ciencia y tecnología.

Fueron tres horas de deleite, de placer, pero sobre todo de compañerismo e intercambio y enriquecimiento mutuo durante la sesión de intercambio post-recital.

Redacción LPC

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